Donde comienza el estudio de esu
Fué cuando se lanzó lfá para la amplia capa de oscuridad, aquella que había hecho presa al núcleo de luz, aquella que se convirtió en nuestro sello para conocer ¿Quién o qué es Esu? debemos introducirnos en el mundo de la información de ifá
Odu de Ifá Babá Eyiogbe La oscuridad total, eso fue Orima o Arima, lo primitivo; el reino de Esu.
Esta referencia hace alusión a un espacio específico en el macrocosmos, a lo que en otras culturas se denomina como el vacío, en la ciencia se denomina a como el sitio a donde vas si entras en un agujero negro… Esu es el arquetipo que utiliza la cultura yoruba para dar existencia al concepto de vacío tangente en nuestras realidades más cuánticas solo que estos aborígenes tenían claro que este espacio material formaba parte de nuestro universo mucho antes que el occidental comenzara a usar las matemáticas. Por eso es muy relevante prestar mucha atención a esta clave de identificación para comprender luego el comportamiento de este orisa analizando como sus características esenciales luego se representan en su manifestación en aiye.
El objetivo de la cultura yoruba es que las personas puedan entender que lo que realmente tenemos son nuestras capacidades mejor atendidas y mejoradas, y con estas en el momento adecuado podremos crear sinergias con la realidad donde nuestras virtudes potenciales generen beneficios desde un uso práctico. Es importante que comprendas que de esto va ifá, de entender las virtudes de los orisas y luego usarlas en el momento que nuestra realidad lo solicite.
Esu como un turista en la creación de olodumare
Una capa encima de la oscuridad era el cónclave que contenía los cimientos de una existencia subsiguiente.
Dentro del cónclave transparente existía el núcleo de luz, aire, agua, espacio, morada y remo de Oloddumare.
En la plenitud de los tiempos, Oloddumare ordenó a la luz que brotara pronunciando hooo roooo* y de esa forma Él iluminó la totalidad de Orima o lo primitivo. Toda la oscuridad del reino de Echu fue iluminada, él levantó la cabeza para indagar.
-¿Quién es este?
Oloddumare respondió:
– Y o soy Oloddumare y vi que la oscuridad que nos rodea no proporciona la base para la plenitud de la existencia. Por esa razón yo creé la luz para que la vida pueda florecer y embellecer.
Esu le respondió:
– Y o poseía la inmensa mayoría del espacio, este era todo oscuridad excepto la parte microscópica que usted ocupaba. Acepto que la oscuridad no conduce al desarrollo orgánico de la vida (esto explica
por qué Esu no tiene capacidades creativas), sin embargo prometo moverme libremente bajo la brillantez luz.
A lo cual Olodumare accedió.
Inmediatamente Oloddumare continuó con su labor creadora. Plan- tas, animales y divinidades se multiplicaban y fue el momento que aprovechó Echu para hacer sus famosas proclamaciones:
-Cualquier tipo de vegetación que florezca bajo el brillo de luz, se convertirá en mi terreno de labor y cualquier ser que se cree en la inmensidad del espacio, se convertirá en mi sirviente y asistente…
Esta declaración, válida desde el comienzo de los tiempos, ha regido y marcado al hombre que, sin embargo, no ha analizado con profundidad su trascendencia y equivoca los pasos cuando pretende enfrentarse al mal. Esu dejó claro que él comenzaría a penetrar a las criaturas de Olodumare, quien no creó el mal, pero tampoco podría impedir que él desarrollara su estrategia.
De sus palabras se desprende que sólo el reconocimiento a su presencia en el universo impediría que persistiera el eterno enfrentamiento entre el bien y el mal, la franqueza y la confusión, la verdad y la falsedad, la guerra y la paz, la vida y la muerte, la luz y la oscuridad y lo que el hombre ha dado en llamar el antagonismo entre Olodumare y Esu. Que en ifá no se explica así dado que no existe tal antagonismo sino es una función de la propia naturaleza en el que ella se regula constantemente de manera dinámica, podemos ver este proceso en una reacción química donde para crear un enlace covalente solo necesitas usar dos energías que sean compatibles para crear una tercera energía… Esu estará ahi observando si las energías son compatibles y sabrá si lo son o no… Pero no hará nada al respecto si no detecta que le necesitas y haces lo que se necesita, no es hacer un ofrecimiento a esu a cambio de la energía que necesitas para completar un enlace covalente en química.. Sino que eshu te dirá que es lo que necesita tu parte del enlace para obtener el resultado deseado, pero sólo cuando se le invoca con respeto… Es importante comprender que para la interacción con esu es muy necesaria la figura del babalawo.
El estudio y la investigación de textos de Ifá apreciados como de un alto valor en la más antigua tradición de la cultura yorubá, revelan de forma muy definitoria que Esu no es un producto de la Creación de Oloddumare. Sin embargo, muchos autores le atribuyen a esta deidad un origen incierto al basar sus estudios en historias de Ifá, que han perdido autenticidad con el embate del tiempo y la transculturación.
Esu como un Orisa Cósmico.
Aunque la historia anterior es suficientemente reveladora, existe otra, pero del odu Ogbe Idí, la cual confirma que Olodumare no creó ni a Echu ni al mal.
Fue este odu quien reveló que Orichanlá fue la última de las divinidades creadas por Oloddumare al descubrir que Echu se había infiltrado en las filas para hacer habitable el planeta siguiendo los deseos de aiye y tomado posesión de las mentes de las primeras doscientas deidades.
Él debía actuar como si fuera la encamación de los propios deseos de Olodumare en términos de bondad al tratar con los demás irunmoles.
Sin embargo, como advirtió a Olodumare en la Creación, pronto Esu tomó posesión de sus mentes y comenzó a manipularlas para que cumplieran sus deseos. En lugar de comportarse como ejemplos de excelencia, según Olodumare esperaba, se volvían antagónicas y destructoras unas con otras. Así fue como Esu demostró que aunque él era incapaz de crear, era capaz de mutilar los productos de la propia obra de Olodumare.
Orichanlá es el único irunmole sobre la cual Esu no puede influir, aunque es un hecho histórico el que Esu a menudo lo tentó creándole problemas. Orichanlá pudo neutralizar las maquinaciones de Esu gracias al sacrificio que hizo:
El pavo es la única criatura
que desarrolla barbas desde la infancia.
Ese fue el nombre del sacerdote de Ifá que adivinó para Orichanlá antes que él ganara la supremacía sobre las doscientas divinidades. Después de la adivinación, le dijeron que hiciera un sacrificio con un chivo, doscientos y un cocos, un camero padre y un pedazo de tela blanca. Olddumare invitaba a todas las deidades para amonestarlas, ya que no estaban cumpliendo los mandamientos que él había dado en el momento de la Creación. Les dijo que al caer víctimas de las maquinaciones de Esu, habían ayudado para que triunfara el mal sobre el bien, y que daba la impresión de que las había creado para que hicieran el mal.
Olodumare se proclamó como la encamación de la verdad, la bondad y la justicia, que cuanto mal ellas hicieran eso las sentenciaba como seguidoras de Esu y no como sus hijos. Advirtió que mientras se empeñaran en practicar el mal, esos actos limitarían la eficacia de la autoridad que les había entregado, mientras cada acto de bondad aumentaría su poder.
Oggún, a quien se consideraba como la primogénito y el más poderoso de los irunmoles, preguntó a Olodumare por qué razón Él permitió a Esu que las despojara y tomara la fuerza viva, y por qué le dió la autoridad que él empuñaba. Le preguntó por qué no borraba las fuerzas del mal de la faz de la Tierra, ya que era Todopoderoso. Después de una pausa, Olodumare proclamó que él no era un arquitecto del mal como ellos pensaban, entonces les preguntó, si como sus servidores podían encerrar a sus hijos en una habitación y poner a un lobo en su interior. Todos respondieron de forma negativa. Después reveló que él no creó a Echu, y todas las deidades quedaron mudas. Le tocó su tumo a Obalifón, que preguntó quién había sido entonces el creador de Esu.
Orúnmila añadió que él siempre había estimado que Olodurnare creó a Esu para poner a prueba la firmeza de las demás divinidades
Olodumare les preguntó si no habían observado que Esu nunca estaba presente en las asambleas diarias que realizaba el Consejo Divino. Todos recordaron que Esu nunca había sido invitado.
Oloddumare agregó que así como el pavo desarrollaba las barbas desde la ínfancia, Echu existía de forma independiente y con su propio poder. Tanto Esu como él vivían en Arima u Orima antes que Él comenzara su obra de Creación.
Les reveló que lo primero era una ancha esfera de oscuridad total en la cual él, ocupaba un enclave microscópico que contenía el único núcleo de luz y vida, y el que en la plenitud de los tiempos se transformó en la existencia de ikole orun e ikole aiye. Olodumare terminó el relato revelando que cuando creó la luz para eliminar la oscuridad, lo primero que Esu se sintió motivado a hacer, fue jurar que quebrantaría sus esfuerzos creadores. Recordó que Esu se jactaba diciendo que toda vegetación creada bajo el cetro de luz, sería su propio terreno de labor, y que todo ser que creara sería su SIrviente.
Olodumare reveló que aceptó el desafío de Echu, creando a Orichanlá como su representante, con sus propios rasgos, dotado de firmeza y determinación. Las otras divinidades estuvieron de acuerdo, reconociendo a Orichanlá como presidente del Concilio de irunmoles en el proceso de la creación, siempre que Olodumare no estuviera en condiciones de asistir…
Cosas que debemos conocer sobre Esu
Esu existe independiente de Olodumare y representa, de hecho, la infinita oscuridad del universo. Por eso se le asocia con lo intangible, sabemos que está ahí, al acecho, pero se torna subjetivo porque no lo podemos ver. Su incapacidad para crear es la causa de que lo relacionemos con las fuerzas del mal y aunque Olodumare no puede eliminar una energía con la que cohabita desde el principio de los tiempos, espera que sus criaturas utilicen la inteligencia para defenderse y no sucumbir por las maniobras empleadas por Esu.
La influencia negativa de Esu afecta no solo a los humanos, sino también a los irunmoles, orisas y eggun. Cuando Olodumare decidió enviar a las primeras doscientas deidades para poblar la Tierra por primera vez, ya Esu las había manipulado en ikole orun y buscando una vía para facilitar sus intenciones, se propuso bajar a nuestro mundo como la divinidad doscientos uno.
Esta decisión lo convierte, aparentemente, en un irunmole que logró funcionar en control en nuestra realidad, por lo que también tiene el título de orisa como los demás, pero tiene diferencias notables:
· No fue creada por Oloddumare.
· Como energía independiente, con características propias, actúa libremente sobre el resto de las criaturas.
· No bajó a la Tierra con ningún instrumento divino otorgado por Oloddumare como sucedió con las otras divinidades.
A pesar de estas desigualdades avaladas por un origen diferente, su procedencia se aborda en los mitos de un modo similar al del resto de las deidades y se difunden historias con puntos en común o completamente divorciados, pero que trascendieron porque nuestros antepasados supieron encontrar la forma de vencer al tiempo.
Pero hasta Esu necesita el sistema de ifa
La siguiente historia del odu Oyekú Osá proporciona la narración de una de las raras ocasiones en la que esta deidad fue por adivinación con Orúnmila y demuestra que a pesar del poder de una energía como Esu, el poder de Ifá se manifiesta inexorablemente.
Cuando Esu concluyó sus planes de seguir a las divinidades hacia la Tierra. se dirigió a Orúnmila, quien le aconsejó hacer sacrificio a su propia alma/persona para que evitara experimentar el peligro de poderes superiores a él mismo. Debía servir a su alma/persona con un chivo. Esu se cuestionó si existía en ikole orun o en ikole aiye alguna fuerza que lo superara e hizo una burla a Orúnmila y rehusó a hacer el sacrificio.
Luego, partió para la Tierra con la determinación de desafiar a cualquier irumole, orisa, o mortal que se cruzara en su camino. Al llegar a la Tierra, estableció una granja que pronto comenzó a dar frutos pri- mero que las demás. A raíz del hecho de que su granja fuese más próspera, los otros comenzaron a robarle. No obstante, Esu pensó en quién habría tenido el valor de robar en su granja.
Sin él saberlo era su propio doble primordial (semejante) -onne en yorubá o csuamen en bini quien le estaba robando.
Onne tenía unos cuantos hijos y, anteriormente, a él también le aconsejaron servir a Esu con un chivo para evitar el encuentro con una fuerza más poderosa que él mismo y también a agasajar a sus hijos, pero rehuyó el sacrificio porque decía ser la fuerza guardiana de Esu y no veía justificación para realizar la ofrenda: sin embargo, siguió el consejo de Ifá referente a hacer un agasajo para los pequeños.
Cuando Esu descubrió la vía que el intruso utilizó para robarle, tendió una trampa y Onne cayó en ella durante la siguiente visita que hizo.
Al percatarse de que había quedado atrapado por una potente trampa, él decidió no ofrecer resistencia y permaneció tranquilamente.
A la mañana siguiente, Esu se preparó y fue a revisar la trampa; cuando vio a Onne supo que este era el ladrón que regularmente le robaba en la granja. Onne se mantuvo quieto porque las moscas ya lo rondaban. Esu tomó un arma y se abalanzó sobre él, pero este se fingió muerto y al ver que no se movía, Esu pensó que era cierto. No obstante, cuando Esu decidió plegar el arco de la trampa con el fin de sacar a la víctima. Onne se lanzó sobre él y tomó el machete de Esu, lo tiró a un lado y ambas fuerzas se entrelazaron. Durante la continua lucha, zafaron la trampa. Onne trató de meter a Esu en el agua, mientras que este trataba de empujar a Onne hacia el suelo. Después de una larga lucha, los niños a los que Onne había hecho el agasajo, oyeron los gruñidos de los gigantes y sintieron curiosidad por conocer qué estaba sucediendo. Cuando, finalmente, vieron que su benefactor estaba luchando, se metieron dentro de los ojos de Esu. Mientras Esu usaba sus manos para sacarse a los muchachos de los ojos, Onne aprovechó la oportunisdad para meterse en las profundidades del río.
De esta manera, escapó a la rabia de Echu, quien después de recuperar su machete, retomó a la casa abatido. Cuando llegó a la casa, le pidió a su hijo, Falsedad, que le buscara agua para tomar. Como se demoró, lo golpeó en la cabeza provocándole la muerte instantáneamente. Ese fue el momento en que Esu recordó la ofrenda que Orúnmila le aconsejó hacer y aunque tarde, realizó el sacrificio